Cárcel.

El otro día estuve buscando por mi,
En el café insomne, que me mueve
En las calles largas en que a nadie me ve.
Entrañado en ésta busqueda, yo me encontraba así:

Perdido en los ayeres,
Expulso de mis proprios ojos.
Tiempo, imperdonable señor lo es
Excluído de sus planos me siento.

Encaro el espejo, lo fito profundamente;
Abismo temporal se materializa.
Y con una ironia nietzschiana
El abismo también miró a mi.

Veo conflictos imateriales
Entre el niño, el jóven y el adulto
Veo conflicto presente
Entre los diferentes yos.

Tengo ganas de gritar;
De llamar a mentirosos,
A todos los espejos que ya miré.
Mentirosos, sí.

El otro día entendi;
Que la sucia cárcel a que llamamos ojos
Nos cambia en rehenes
De una temporalidad que no nos pertenece.

Soy atemporal, soy cambio.
Un ser que, hecho de maíz o arcilla;
He venido de la tierra
Pero voy al cielo.

Yo no soy lo que era.
Soy el resultado del ahora;
Inatrapable por los ojos y espejos:
Yo ya no existo más.






























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