La Región de Schrödinger.

En Español:

"Junio 2

En 1537, el papa Paulo III dictó la bula Sublimis Deus.

La bula salió al choque contra quienes, deseano saciar su codicia, se atreven a afirmar que los indios deben ser dirigidos a nuestra obediencia, como si fueran animales,con el pretexto de que ignoran la fe católica.

Y en defensa de los aborígenes del Nuevo Mundo, estableció que son verdaderos hombres, y como verdaderos hombres que son pueden usar, poseer y gozar libre y lícitamente de su libertad y del dominio de sus propiedades y no deben ser reducidos a servidumbre.

En América, nadie se enteró."


- Eduardo Galeano


                                                       
                                          


  1. Introducción

Este ensayo tiene como objetivo realizar un breve y general análisis crítico de las ideas de América Latina, centrándose en contestar a cuestionamientos como “¿qué es ser latinoamericano?” y “¿qué es América Latina?”. Para esto, utiliza estudios académicos multidisciplinares acerca del tema y experiencias empíricas, de modo a proveer diferentes bases científicas para reflexionar acerca de tales preguntas. De esta forma, empieza por hacer un análisis acerca de perspectivas distintas sobre la región latinoamericana, planteando su carácter de difícil definición, así como los híbridos conceptos, factores y actores que la construyeron en cuanto idea, región geográfica y política. No obstante, sigue por hacer una exposición de carácter más personal sobre lo que significa ser latinoamericano, enfocándose en hacer un paralelo conceptual, proveyendo una visión interdisciplinar, y  presentar razonamientos empíricos que demuestran el carácter dual, heterogéneo y quizás paradojal de América Latina; que parece tener rasgos muy bien definidos al paso que sigue incapaz de definifirse. Para lograr estos objetivos, utiliza la contribución de autores críticos como Darcy Ribeiro, Walter D. Mignolo y Néstor García Canclini; literarios como Eduardo Galeano; y también del experimento mental paradojal del físico Erwin Schrödinger. 


  1. Hibridismo latinoamericano

Siempre la latinoamericanidad fue una construcción híbrida, en la que confluyeron contribuciones de los países mediterráneos de Europa, lo indígena americano y las migraciones africanas, afirma el antropólogo argentino Néstor García Canclini. Verdaderamente, es imposible pensar la realidad de América Latina sin mirar a su pasado y a los diferentes grupos que la moldearon, por la simples razón de que la región latinoamericana surge basada en el encuentro de diferentes sociedades en un mismo espacio geográfico, que son obligadas a coexistir y dividir un mismo espacio social, político, geográfico, cultural y económico. Ciertamente, la división de estos espacios nunca ha sido igualmente realizada, aún menos equitativamente, y hasta hoy tal afirmación se mantiene correcta, obligando a los sometidos a existir en esta realidad - los dichos latinos - a percibir una sociedad estructurada en paradojas y hibridismos, que se refleja en las desigualdades sociales fuertemente presentes y observables. No obstante, esto se convierte en una dificultad muy marcante en entenderse en cuanto individuo, al intentar definir su papel en el mundo. A pesar de todo esto, ¿qué exactamente significa decir que latinoamérica es una región “híbrida” o/y “paradojal”?

 El hibridismo latinoamericano está íntimamente conectado a la característica multicultural de la región, que va más allá de la lengua, y también en la multipolaridad de culturas interactuantes. Por eso, al reflejar sobre la “latinidad” - el sentimiento de ser latino -, Canclini afirma que “No es posible restringirla al uso y enseñanza de lenguas latinas. Tampoco a un conjunto de hábitos de pensamiento y de vida ligados a un grupo de países europeos diversos entre sí (España, Portugal, Italia, Francia) y de naciones de América que absorbieron énfasis distintos esas influencias (religión católica, liberalismo modernizador, etcétera). Realmente, Canclini podría ir más allá y también mencionar las influencias de las migraciones africanas (latinoamérica, en especial Brasil, es la región con más negros después de África), las migraciones árabes y japonesas, lo que serviría sólo para profundizar aún más su afirmación inicial. Todavía, es crucial constatar que por más que la existencia de diferentes culturas y raíces sea un hecho en América Latina, tales culturas ni siempre si mezclan y tampoco son “abrazadas” por la población como característica suyas. Es decir, el confronto entre “el mío”, “el nuestro” y “el tuyo” aún sigue presente en el desafío de construcción de la idea de América Latina. Así, el rasgo paradojal de la región surge.

La paradoja del latinoamericano se constituye basado sobre la doble idea de que América Latina existe, es decir, está siempre siendo mencionada en los periódicos, es utilizada usualmente por la gente, hay estudios sobre la misma y su materialidad física es incuestionable; hay gente que vive ahí, se transforma desde ahí y moldea este lugar. Pese a ello, definirla en términos simples, entenderla y explicarla, y con eso, sentirse latinoamericano, es una tarea que se comprueba más desafiadora. Así, Latinoamérica parece adoptar una cualidad paradójica de ser todo y ser nada al mismo tiempo. Por eso, los estudios sobre la región también parecen adherir a este rasgo y se ven incapaces de llegar a consentimientos. De ese modo, Walter D. Mignolo, en el tercer capítulo de su libro “La idea de América Latina: la herida colonial y la opción descolonial”, cuestiona diversas ideas de lo que es ser latino y quién es latino, argumentando que los afroandinos, afrocaribeños y los pueblos indígenas quizás no sean “latinos”. No obstante, cuestiona si el término “latinoamericano” como lo utilizamos hoy puede ser utilizado para clasificar a los chicanos y los latinos de EEUU. Así, Mignolo afirma que “Los «latinos» de América, criollos o mestizos, siempre abogaron por el paradigma de lo novedoso y conservaron los lazos con su remoto «origen» europeo, pero nunca defendieron sus orígenes indígenas o, en el caso de los mulatos, africanas. Al fin, ¿los latinos existen o no?


  1. Perspectivas personales

Desde una perspectiva más personal, intento plantear una visión de lo que es ser latino. Con eso, es importante resaltar los rasgos étnicos, sociales, económicos, políticos y geográficos que me sitúan en la realidad de América Latina, de manera que los límites de mi perspectiva estén bien definidos. Con eso, empiezo por definirme en cuanto brasileño, con raíces europeas e indígenas, de clase media alta, originário de la zona norte de Río de Janeiro, políticamente situado a la izquierda y, por fin, latinoamericano. 

Para entender no sólo la idea de América Latina, sino también la manera como se define, es interesante mencionar el experimento científico del “Gato de Schrödinger”. Para entender mejor los procesos de la física cuántica, el físico austríaco-irlandés Erwin Schrödinger propuso el experimento mental paradojo de imaginar un escenario en que presenta un gato hipotético que puede estar simultáneamente vivo y muerto, un estado definido en cuanto “superposición cuántica”, como consecuencia de estar vinculado a un evento subatómico aleatorio que puede ocurrir o no. Haciendo un paralelo con latinoamérica, digo que la misma podría decirse “La Región de Schrödinger”, debido a su constante de ser todo y ser nada, estar viva y muerta al mismo tiempo. Quizás le falte un evento social o político aleatorio (o muy organizado) que puede ocurrir o no. A parte de eso, otro punto más que puede ser añadido a esta paradoja es el hecho de que los teóricos de la región siguen utilizando teorías externas para entender a su realidad misma, como yo acabo de hacer ahora mismo. 

 En las escuelas de América Latina, la proyección de Mercator sigue siendo utilizada para explicar nuestro mundo. Todavía, en el imaginario público, el dibujo del uruguayo Joaquín Torres García sigue sirviendo como un símbolo de otro modo de imaginarse para los latinoamericanos. Es decir, eso es un ejemplo de la paradoja en que vive América Latina, donde la gente coexiste con dobles, o múltiples, interpretaciones de sí mismo, siendo una región que está sometida a ser parte del “Sur Global” y al mismo tiempo desafía esta visión y se impone, proponiendo otras maneras de ver el mundo, como en el dibujo de Torres García, en que el norte se convierte en el sur.  



Este ejemplo sirve para ilustrar sólo una de las diversas contradicciones que existen en el imaginario latinoamericano. Donde el otro es parte del todo, pero al mismo tiempo no lo es. Además, tales divergencias internas no solo son sostenidas por las raíces culturales distintas, sino que verdaderamente acaban por mezclarse y formar diferentes realidades. En Brasil, por ejemplo, la cultura nacional está llena de mezclas de diferentes culturas, que unen rasgos indígenas, africanos, europeos, árabes, japoneses, mestizos, caboclos y etc. Todavía, sigue existiendo el factor que parece ser el que más impide a la gente de definirse y pensar en cuanto unidad: las extremas desigualdades sociales. Con eso, Darcy Ribeiro, antropólogo brasileño, afirma que 


“[...] la distancia social entre las clases dominantes y subordinadas, y entre estas últimas y los oprimidos, se exacerba, agravando las oposiciones hasta acumular, bajo la uniformidad etnocultural y la unidad nacional, tensiones disociativas de carácter traumático. Como resultado, las élites gobernantes, primero portuguesas, luego luso-brasileñas y, finalmente, brasileñas, siempre han vivido y viven bajo el pánico del ascenso de las clases oprimidas. Una buena expresión de este “miedo pánico” es la brutalidad represiva contra cualquier insurgencia y la predisposición autoritaria del poder central, que no admite ningún cambio en el orden actual.


Así, cabe decir que quizás lo que falte a América Latina es una emancipación también económica y social de su pueblo, que les permita pensar, dialogar y coexistir en situaciones materiales más justas. 


  1. Conclusión

Las dicotomías latinoamericanas plantean una región rica, pero pobre, diversa, pero segregacionista, con un sueño de unirse, pero profundamente dividida, y al sur global, pero también en su propio norte. La idea de América Latina sólo puede ser formulada por aquellos que viven en esta región, que son capaces de observar críticamente lo que pasa a su alrededor y los que viven sus dualidades diariamente. Quizás, el texto de Eduardo Galeano (inicio del ensayo) sirva para decir que las definiciones que se esperan de latinoamérica, si vienen de afuera, posiblemente nadie se enterará nunca. Latinoamérica en cuanto idea tal vez sigue siendo como el gato de Schrödinger: existe y no existe. Por eso, justo en ese espacio de indefinición, hay lugar para trazar nuevos caminos. 


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